“Los goblins, o goblins comunes, son el tipo de pielverde más numeroso. Son pequeños pero con unos sentidos muy desarrollados, tanto la vista como el olfato y el oído, con grandes narices y orejas, lo que les convierte en exelentes vigias. Son criaturas pequeñas, malvadas, mezquinas y, a menudo, desagradables. Sus dientes puntiagudos, ojos brillantes, sus garras y su comportamiento de perro desagradecido indican lo nefasta que es su naturaleza. Nunca dejan de pelearse entre sí, ya sea en el campo de batalla o fuera de él. No saben lo que significa la palabra lealtad, ni siquiera hacia sí mismos, y no se pensarán dos veces el matar o traicionar a los suyos si creen que no les va a pasar nada (a veces, incluso lo hacen para reírse). Muchos Goblins viven entre sus primos los Orcos, pero otros han creado enormes tribus nómadas. Son pocos los que se convierten en jefes o nacen chamanes y, además, la mayoría de ellos viven poco y sus vidas son miserables y están marcadas por incontables periodos de intensa violencia antes de ser devorados o troceados por un Orco o acabar ensartados en una lanza enemiga.

Debiluchos, cobardes y mezquinos, una de las pocas ventajas de los Goblins es su gran número: hay tantos que siempre quedan montones de ellos aunque hayas acabado con cientos. Su método de combate preferido consiste en atacar al enemigo en grandes números, desde su retaguardia o cuando están heridos, aunque prefieren las tres cosas a la vez. Los Guerreros Goblins disparan al enemigo por la espalda y desde bien lejos; aunque, si esto no sirve, utilizan largas lanzas para mantenerse lo más lejos posible del enemigo. Normalmente, los Goblins son malos y cobardes guerreros, pero son peligrosos en grandes grupos, situación en la que son capaces de vencer a guerreros mucho mejores gracias a la superioridad numérica.”

Texto sacado de http://es.warhammerfantasy.wikia.com/wiki/Goblins

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